¿Qué debemos saber sobre el riego?
Si la cantidad de agua que recibe un suelo permanece mucho tiempo, es que dicho suelo no está drenando bien. Y allí comienza el problema, privamos a las raíces de oxígeno y nitrógeno, provocando su asfixia.

Existe un término llamado “capacidad de campo”. Verán, en un suelo que ha sido trabajado, la capacidad de campo es la que queda en los poros tras filtrarse por gravitación, de manera que puede ser aprovechada por las raíces sin obstaculizar la circulación de los gases.
En lugares de mucha lluvia, el drenaje se vuelve más que importante y en zonas de escasa precipitación debemos alcanzar esa capacidad de campo a través del riego.
La evaporación, la transpiración y el consumo del agua del suelo puede dar lugar a que si no se reponen esas cantidades el agua disponible en el suelo esté tan ligada a los microporos del mismo que las raíces no son capaces de absorberla, provocado una marchites en la planta. Esto ocurre cuando la cantidad de agua u humedad en el terreno es baja. Por lo que no debemos dejar que los cultivos lleguen a ese punto. Para eso existen diferentes técnicas.
Luego debemos conocer el concepto agronómico llamado “Agua útil”, que define la cantidad de agua de un suelo. Definiéndose entre la capacidad de campo (el máximo) y el punto de marchites (el mínimo).
En los jardines los trabajos del suelo, el riego y el uso de acolchados tiene como objetivo que esa medida de “agua útil” sea lo más elevada posible, ya que no hay que olvidar, que el agua es uno de los elementos más importantes en el crecimiento y fisiología de las plantas.
Imagen: infojardin
Vía: iJardineros
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