Cultivando el mítico romero
Su nombre científico es Rosmarinus officinalis y pertenece a la familia de las Labiadas. Pero bajo el nombre de “romero” ha recorrido los jardines de centenares de años de historia, llevando no sólo su fragancia y sabor para los manjares culinarios, sus beneficios medicinales; sino que también es conocida como una planta bendita, que tiene en su bagaje una mítica leyenda.
Cuenta que… “la Virgen María, en su huida de Egipto, perdió un bello manto azul que la cubría, éste cayó sobre las ramas de un simple arbusto verde. Desde entonces, se dice que éste floreció dando pequeñas flores azules”. Este arbusto es el romero que nos acompaña en las cocinas y el jardín.
El cultivo del romero, como no podía ser de otra manera, es muy sencillo. Obtenemos un esqueje de otra planta, en lo posible joven y vigorosa, sin importar el tamaño.
Plantamos el esqueje, en maceta o tierra (mejor si está protegida por algún otro arbusto). Regamos y comenzará a enraizar poco a poco. Es importante que tenga algunas horas de sol y desde ya, como a todas las plantas, que le brindemos amor.
Vía e Imagen | jardineria

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