El Césped
Casi todos sueñan con tener un jardín exuberante y verde, y no faltan los que se desviven durante horas desmalezando, regando y cuidando su jardín para tenerlo bonito. Pero este no siempre fue el caso, ya que en el pasado, tener un prado bien cuidado era un símbolo de estatus solo para los ricos. Hoy cualquiera puede tener y mantener un prado de césped.
Antes de la Revolución Industrial, las hierbas que se cultivaban con el césped tenían que ser cortadas con una guadaña, entonces, tener grandes jardines era algo que solo podían tener los ricos, que podían darse el lujo de contratar a varios jardineros para que les mantuvieran el césped en perfectas condiciones.
La idea del espacio verde fue llevada a Estados Unidos por unos turistas que llegaron de Inglaterra, ya que allí, hay grandes prados que conforman una buena parte de las propiedades privadas. Pero los cambios climáticos y la delicadeza de las semillas hacia difícil mantener el césped que crecía bien en Inglaterra, en Estados Unidos, por lo que requería una intensa mano de obra para ser mantenido. Incluso, la Casa Blanca mantenía ovejas para domar el césped cuando escaseaba la mano de obra.
Durante la Revolución Industrial, se produjeron cambios interesantes para los jardines, ya que la guadaña fue reemplazada por la cortadora de pasto. Luego se inventó la manguera y luego, se impuso el mantener el césped como un deber cívico. De hecho, en muchos países es un deber cívico mantener las aceras con plantas verdes en buenas condiciones por parte de los propietarios de las casas que enfrentan estas aceras.
Tener césped hoy es algo de fácil acceso, fácil de mantener y económico, por lo que ya no existe excusa para no tenerlo en el antejardín, el patio y los caminitos que llevan a la puerta de la casa.
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