La caléndula como planta medicinal
En esta oportunidad queremos hacer hincapié en sus propiedades medicinales.
Esta planta de fácil adaptación, tradicionalmente se utilizaba para hacer guirnaldas que se colocaban en las puertas de las casas, con el objetivo (según la superstición) de ahuyentar las enfermedades.
La caléndula es de fácil cultivo, ideal para tenerla en cuenta a la hora de armar el rincón de plantas medicinales y aromáticas.
Sus propiedades antiinflamatorias y antisépticas, es el ingrediente principal de lociones y aceites utilizados en quemaduras y picaduras.
En el Antiguo Egipto era utilizada como remedio para diversas afecciones cutáneas (para el acné), o para hidratar la piel.
Hoy en día está indicada su infusión, en casos de indigestión, úlceras, gastritis y vómitos.
Y atención las mujeres, que es una de las plantas que se utilizan para regular la menstruación.
Otras utilidades que se le adjudican: para reducir las afecciones reumáticas, como antiespasmódico, hipotensora, colerética, emenagoga y para los trastornos del sistema nervioso.
Además de los conocidos lavados con agua de caléndula en caso de conjuntivitis; se la emplea en forma de bálsamo para la psoriasis o metástasis dérmicas.
En torceduras, se utiliza en pomada o las hojas frescas directamente sobre la zona afectada. En heridas y lastimaduras, el polvo seco de flores y hojas.
Una planta que no tiene desperdicios. Recuerden que es un cultivo noble, que prende con gran adaptación. No desaprovechemos los dones de la naturaleza.
Vía | todamedicinaalternativa
Imagen | infojardin

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