Narcisos, flores de mitología
Los narcisos, son un género que comprende gran cantidad de especies silvestres. Y son también conocidos como junquillos.
Estas plantas bulbosas que florecen casi todas en primavera, con excepción de algunas que lo hacen en otoño. Y se plantan en otoño.

La parte mágica de estas flores, es la historia que nos cuenta la mitología griega. Narciso era un joven conocido por su gran belleza, todos se enamoraban de él; mientras que él rechazaba las insinuaciones.
Eco, una ninfa herida por haber sido rechazada, se encargó de que la diosa de la venganza lo hechizara, haciendo que Narciso se enamore de su propia imagen reflejada en una fuente, contemplándola sin respiro y arrojándose a las aguas.
En el lugar donde se arrojó, nació una bella flor en su memoria. Que hoy en nuestros jardines contemplamos y cultivamos.
Los Narcisos tienen cantidad de aplicaciones en jardinería. Se pueden naturalizar entre los prados y las grandes superficies de césped de los jardines, en grupos aislados o formando pequeños grupos junto a arbustos y plantados en rocallas. Y desde ya en grandes macetas de barro.
Su cultivo es bastante simple. Es importante un suelo con buen drenaje y con riqueza en materia orgánica. No pasarse con el riego, ya que el exceso de agua produciría la pudrición de los bulbos.
Soporta le frío, pero no al extremo. Si se planta en maceta, se la debe resguardar de las heladas, más que nada las nocturnas.
Los Narcisos se naturalizan fácilmente en el jardín, si se los deja enterrados para que vuelvan a florecer el año próximo. Cuando se marchiten las flores, hay que cortar el tallo de la flor y deja que las hojas se sequen por completo.
Con los años, al naturalizarse va formándose una colonia.
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