Pinsapo, alma andaluza
El pinsapo es comúnmente conocido como Abeto español y no es raro ver formaciones de cientos de esos árboles formando bosques en la Sierra de Málaga o en la de Cádiz. Etimológicamente su nombre proviene del latín; abies en esa lengua clásica significa abeto. Pinsapo es un neologismo que se forma de las palabreas pino y sanpino; este último término es sinónimo de abeto.

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El pinsapo puede llegar a tener unas dimensiones considerables y se han encontrado ejemplares de más de 30 metros de altura. Este tipo de árbol tiene las ramas dispuestas en verticilos, lo cual quiere decir que sus hojas se agrupan en tres o más ramos que se encuentran al mismo nivel alrededor de un tallo. Sus aurículas son perennes. Hay que recordar que en botánica una aurícula es la prolongación de la parte inferior del limbo de la hoja. Estas aurículas son extraordinariamente rígidas, tienen un color verde oscuro y tienen forma de escobillón.
La floración del pinsapo se inicia a comienzos de la primavera, durante el verano madura y en el mes de octubre dando unos frutos con forma de piña alargada y oval. Estas piñas son profusamente utilizadas en muchas regiones españolas para la decoración navideña de los hogares.
Nos encontramos con un tipo de árbol que no tienen muchas necesidades de líquido elemento por lo que si lo tenemos, uno a varios ejemplares, en el jardín será suficiente con regarlos cada 15 días. Para plantarlo debemos elegir un sitio dónde dé el sol porque es una especie que necesita para su normal crecimiento y desarrollo varias horas de luz directa cada día.
El tipo de suelo óptimo para el cultivo del pinsapo es necesario ante todo que presente un buen drenaje y con unos niveles mínimos de cal. Otras cualidades complementarias que sería necesario que tuviese el suelo es una buena absorción de agua que evite la formación de charcos.
Fuente: Plantas y Hogar | Imagen: Por los caminos de Málaga
- Categorias: Arboles



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