El césped puede lograr cambios radicales en los jardines que puedan permitírselo, y para sembrar césped no necesitaremos de mucho mas que las semillas y un buen espacio de tierra fértil para lucirlo.
El proceso de siembra es sencillo, y suele llevarse a cabo a fines de primavera para que el verano ayude en el crecimiento.
Debemos esparcir fertilizante de manera uniforme en la tierra y lo esparcimos con un rastrillo.
Tras esperar dos días hasta que se haya secado, debemos dividir la zona en franjas de un metro de diámetro utilizando algún hilo visible y mondadientes o palillos, y con una caña o similar, delimitamos un cuadrado de un metro en las franjas, que será la guía para las semillas.
Utilizamos las semillas en estas franjas divididas en 1 metro cuadrado para una mejor edición según nuestros gustos. Con 50G/M2 lograremos un césped muy tupido, mientras que con una cantidad menor obtendremos un manto más fino.
Una vez que hayamos sembrado, desplazamos las cañas para delimitar otras áreas y nos aseguramos de no pisar donde ya hayamos sembrado.
El riego diario sin saturar el suelo ayudará al desarrollo.